jueves, 28 de enero de 2016

Rehabilitación

Descubrí que las personas se acostumbran a vivir y terminan no viviendo.
Se complican la vida por cosas que ni siquiera saben si van a pasar, actúan como si se pudiera dominar los hechos, cambiar el destino. Como si la vida estuviera en sus manos y ellos fueran dueños de ella. Entonces cuando las cosas no salen como las planean, como diagramaron con mucho stress y trabajo, se enojan y culpan a su Dios, a los demás, a sí mismos. Comienzan a odiara todo y a todos. Culpan a la vida misma de ser injusta y mala. Como si aquello pudiera resolver algo.
Están ciegos, gordos de una forma de vida chata y monótona, son cobardes de lo nuevo y ajeno a reconocer los milagros que continuamente ocurren.
Sus sentidos no sirven para apreciar lo que realmente es hermoso y tiene valor, dejan de ser felices por poner sus esperanzas en algo que, seguramente, los va a poner realmente dichosos, ese algo que siempre está a días meses y años, aquello que siempre está lejos.
Luchan por quimeras que siempre mutan, nunca son suficientes. Mientras tanto niegan su esencia más pura y se lastiman desconociendo su propio ser.
Pienso que toda persona tendría que renacer a los 30 años, volver a caminar, mover de a poco el cuerpo, aprender a comer solo, bañarse. Volver a luchar por las cosas más simples y cotidiana. Estar sin la luz del sol por un buen tiempo, extrañar aquel calor, la libertad de hacer lo que uno quiere sin depender de los demás.
Y así, como fénix, resurgir de las cenizas. Volver a caminar solos, apreciar el logro de ir hacia un parque y ver la luz del sol. Bañarse solo e incluso ir al baño sin necesidad de ninguna ayuda.
Cada ser humano tendría que rehabilitarse de la vida, y saber lo que una vez se luchó para eso que ahora se torna común y sin ningún valor.
Apreciar cada paso que uno hace, cada día, sin pensar en que mañana pase algo, porque nadie nos asegura eso.
De esta manera se disfrutaría el hoy, se valoraría más las cosas, entenderíamos más lo que realmente importa. Un abrazo, un beso, una cena con amigos. ¿Acaso alguien nos asegura todo eso de por vida?
¿Alguien acaso puede decir que mañana va a vivir para realizar todo su día de rutina básica? Nadie puede. Pero lo que todos tenemos es el ahora, el presente. Este mágico instante en donde te encuentras leyendo esto, porque tienes ojos para ver, medios para llegar acá.
Por cada cosa que sale mal, existen miles que salen bien, pero uno no las ve, porque esta acostumbrado. Piensa que jamas pueden faltar, que es inmune al destino.

Reconocer todo lo que ocurre y disfrutarlo, sin pensar en el mañana, saber que nada puede ser modificado, ahí está la solución a todo.

jueves, 21 de enero de 2016

Dimensiones.

De pronto todo cambia y las personas pierden su color. Uno las mira como extraños seres cuyas acciones carecen de significado… y es que nada importa realmente cuando uno está vacío.
En vano se busca lógica en donde de pronto todo es absurdo, las palabras se distorsionan y no avanzan. Y los ojos estallan cuando la mano acaricia algún objeto antes amado el cual ahora parece absoluto e inerte, perdió la luz q tenia, el interés; ya no entretiene, ya no logra que nos sintamos plenos. Aquel vacío del pecho nada lo llena.
¿Acaso seguimos siendo los mismos? Claramente no ¿cambiamos, o simplemente al caer la careta de la ilusión se muestra lo que se es? El alma cruda y desnuda, es ser humano como animal frio y salvaje. Ajeno a la sociedad q trata de comprenderlo y ayudarlo. ¿Ayudar en qué? ¿Van a devolver aquello que se perdió?, ¿acaso van a volver a pintar las flores y los sonidos?
Igual uno los mira desde ese otro lado y vive su dolor de la forma más íntima posible. Pensando que jamás se va a volver a reír, que la música nunca sonara y que la comida ya no llenara. Ve personas que supuestamente superaron todo pero uno sabe que en realidad lograron modificar la marcara para poder sobrevivir. Pero por dentro siguen huecos, lastimados. Aquello que los abandono todavía sangra y darían toda esta nueva vida por volver a tener aquello que los ilumino en su momento, aplaudirían y reirían fingiendo que todo aquello tiene sentido para que la fosa sin oxígeno que existe en su interior se llene nuevamente de esperanzas, proyectos y futuro.
Desde acá todo se ve diferente, quizás veamos algo que no sea real, quizás vivamos en la realidad. Sentimos que las ganas se esfumaron como las hojas en invierno, y no somos más que un seco árbol esperando ansioso la primavera que sabemos no llegara.
El dolor es una pared que nos hace percibir todo de manera trunca, nuestros sentidos se ven influido por aquel, estamos pero como un ser ausente. Somos los focos de lastimas y murmuraciones.

Y mientras nos cerramos en aquella burbuja oscura, el resto de las personas viven su vida, y soportan su propia burbuja, porque aunque nos sintamos en un plano opuestos, todos estamos en el mismo, pero lo vemos diferente.