lunes, 29 de septiembre de 2014

Hoy

Estoy condenado al presente. No tengo pasado propio y carezco de un futuro cierto. Es así. Es mi suerte o mi maldición; no sabría explicarlo bien. Es algo con lo que vivo desde que tengo conciencia.
Que estoy vivo no hay duda pero mi vida es un tanto… digamos... casual. No ocupo permanentemente el mismo cuerpo. Es decir, vago entre cuerpo y cuerpo.
Suena loco y difícil de creer, lo se.
No poseo un cuerpo fijo. No tengo identidad. Mi sexo varía según mi cuerpo. Simplemente existo de forma aleatoria de cuerpo en cuerpo. Cada cuerpo dura periodos cortos de tiempo, aunque eso me resultaría difícil de precisar.
Verán, si acaso comprenden la magnitud de lo que experimento, que no solo carezco de nombre sino también de edad, el tiempo me es totalmente ajeno, me siento incapaz de contar el tiempo en días o años ya que cada cuerpo en el cual estoy vive su vida a su modo y a su tiempo. Yo simplemente me limito a vivir el presente, así logro superar mi existencia momento a momento.
En un principio era solo un mero espectador, veía y escuchaba a través de los sentidos del portador del cuerpo; sentía lo que aquel sentía. Resultaba divertido ser intruso de aquello. Yo no conocía a aquellas personas pero por un pequeño lapso de tiempo vivía su vida, sus temores y sus alegrías. Así fui testigo de un sin  fin de momentos inolvidables tanto para mi como seguramente para ellos. Desde propuestas de matrimonio hasta asesinatos.
Luego comencé a poder dominar el cuerpo. Y aquí mis experiencias fueron más ricas.
Por ejemplo, en este momento tal parece que soy un hombre mayor, lo se por mis manos, y que estoy en lo que parece un parque muy bonito, no sabría decirles bien en que parte del mundo ya que estoy solo y sentado en un sillón de mimbre.
Estoy muy cómodo; lo aclaro porque no siempre ocurre así, muchas veces aparezco en situaciones algo desagradables.
El aire se siente muy puro y siento… un aroma a flores que me llena de paz.
El poder experimentar esto me llena de alegría, cierro los ojos y siento una felicidad tal que me dan ganas de reír. No se cuanto tiempo va a durar, por lo que no me importa, aquello no va a variar el lapso en el que yo este acá pero puede bajar su intensidad, así que prefiero cerrar los ojos y disfrutar al máximo.
Decía que estoy condenado al presente, pero es una condena que me ha enseñado a disfrutar de ella. Vivo de una manera diferente que todos ustedes, pero vivo en fin.
Mis recuerdos son…
Deje el parque. Como ven la cosa pasa así de golpe y sin aviso.
Mis manos son jóvenes y de hombre, estoy en lo que parece un bote de madera. Solo.
A mi alrededor  hay agua, no puedo ver ninguna orilla.
En estas circunstancias me pregunto como habrá llegado aquella persona a esta situación.
El cielo esta gris y en algunos sectores las nubes se tiñen de negro, la tormenta es inminente, pero por raro que sea no hay viento. El bote se mese de manera tranquila, como si me arrullara.
Me desplazo así de vida en vida, presencia en presencia; viviendo mil vidas y ninguna a la vez.
Y a pesar de haber estado en un sinfín de situaciones de las más extrañas, no dejo de sorprenderme, no me deja de enternecer una mirada de amor ni un beso robado. Cada instante es una oportunidad de conocer y expresarme. Doy gracias cada vez que puedo.
Me tumbo en el bote y pongo mis manos detrás de mi cabeza a modo de almohada. El cielo parece una pintura y junto al movimiento del bote y al sonido de las olas cierro los ojos y me dejo llevar. No se hacia donde. Nunca lo se. Pero como no lo domino no lucho, que sea mi destino el que elija; yo seré, como siempre, un espectador.


2 comentarios:

  1. Me gusto el relato. Espectador es un topico recurrente

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  2. Ficción o realidad ??? Muy buen relato !

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