domingo, 19 de octubre de 2014

Surrealismo

La caja vibraba sobre sus rodillas forradas en medias negras aunque nadie realmente se diera cuenta. Su ansiedad resultaba excesiva con respecto a lo que realmente podía pasar, aunque no estaba muy segura de aquello. Quizás si su escote hubiera sido mas insinuante el chofer hubiese visto a través del espejo que sus manos sobre la caja se apretaban formando regiones en sus dedos que variaban entre el blanco y el rojo; o también, en la misma situación, la mujer parada a no mas de un metro de ella, notablemente enojada con el muchacho sentado que se negaba tácitamente a entregarle el asiento, hubiese notado que su mirada intentaba ocultar el nerviosismo que la carcomía dentro.
No tenia realmente conocimiento de lo que aquella caja podía contener y su efecto con respecto al mundo. Calculo que alguien, ella calculo que seria el niño del segundo asiento, reiría; muchas personas se horrorizarían y mas de una gritaría alocada sin saber donde ir y perdiéndose en el mas profundo de los cosmos de la histeria.
Ella sabia que exageraba, el cartón podía contener muchas cosas pero los filos eran demasiados y mágicamente una sonrisa surco su cara.
Y como abriendo sus piernas por primera vez a un hombre, lentamente con temor y lujuria abrió la tapa de la caja.
Tuvo que cerrar los ojos para que el brillo no la aplastase, pero igual lo pudo escuchar. Eran mil flores estallando al son de la misma canción. Sentía que los bordes filosos de la caja temblaban mientras su contenido brotaba hacia la realidad y se fundía en ella.
Cuando las plumas comenzaron a acariciarle las mejillas no aguanto mas y entre una exclamación abrió los ojos. Las plumas eran manos que mágicamente se desvanecían al instante de brotar, junto a guirnaldas y caramelos. Comenzó a reír pero la emoción le corto la respiración y tubo que llevarse una mano a la boca para poder seguir viendo lo que estaba ocurriendo.
Las ventanas ya no eran más que gelatinas que temblando comenzaban a flotar, todo  comenzaba a desprenderse de la gravedad. Pelucas, carteras, perros, y pastilleros eran algunos de los artículos que pasaron por sus ojos.
Dirigió la vista hacia el techo pero no vio más que un vasto pasto verde que se extendía hacia el infinito, el verde lo llenaba todo y olía a miel.
Lejos escuchaba a alguien cantar, era un ritmo antiguo y era acompañado de aplausos y exclamaciones. Sintió ganas de saltar y bailar, de zapatear y sentarse en el pasto. Pero no solo el pasto estaba allá arriba y ella abajo sino que si se levantaba la caja se caería y eso no estaría bien ¿o si?
Quiso mirar la caja pero aquella ya no existía y con una extraña alegría vio que la camisa salmón que se había puesto esa mañana estaba abierta y que dejaba ver un enorme hoyo de donde brotaba música y magdalenas. Rápidamente tomo una y en tres mordiscos la había devorado. Sabia a gloria, a primer beso. Algo le chorreaba por la pera pero al cabo de un instante eso también se desvaneció.
De pronto sintió que algo enorme se avecinaba los sentía detrás de sus ojos como una presencia que lo podía todo y su corazón, donde sea que estaba, dio un vuelco de alegría cuando supo lo que venia.
Sintió que sus pezones se endurecían y que su pecho se ensanchaba de una manera casi dolorosa, y en un paso de baile bajo la cabeza y vio como salía una gran ballena limpia y perfecta. Sobre su piel se reflejaba el sol a través del pasto haciendo juegos de luces que parecían tatuajes móviles. Mientras aquel enorme animal salía de su pecho, se dio cuenta que los pasajeros había desaparecido y que solo ella podía presenciar aquella maravilla. Y sintiéndose sola y libre dio un salto y se desprendió de sus prejuicios y de las ataduras de su ropa. Mientras el viento le azotaba la cara y hacia que su pelo vibrara vio que un reino entero de animales la saludaba y que nada la tocaba mientras se encontrare allí. Río y grito con toda su garganta hasta que salieron luces por su boca.
Vio a lo lejos un marco cuadrado de madera clara, y atravesándolo paso a un mundo mas frío pero igual de hermoso lleno de macetas y sillones, donde un centenar de hormigas con carteles protestaban por un aumento de azúcar a las termitas. Girando rápidamente pasó por otro marco, este más redondo y de un color verde oscuro y al instante se encontraba en un océano basto y lleno de paraguas de colores. Y posándose sobre una mantarraya se dejo llevar por fiestas y palacios, fruterías y plazas donde la gente bailaba y dormía.
Hasta que vio ahí y pequeño un rectángulo lleno de gente sentada, viajando… vio un asiento vacío… y se quiso sentar ahí…
Y entonces convirtiendo la mantarraya en una caja de cartón, se sentó, tomo una magdalena y aguantando las ganas de comerla, la convirtió en una tapa cuadrada y con un suspira tapo la caja.
Nadie la miraba, todo seguía igual, con la diferencia que un niño en el segundo asiento se estaba riendo.


lunes, 29 de septiembre de 2014

Hoy

Estoy condenado al presente. No tengo pasado propio y carezco de un futuro cierto. Es así. Es mi suerte o mi maldición; no sabría explicarlo bien. Es algo con lo que vivo desde que tengo conciencia.
Que estoy vivo no hay duda pero mi vida es un tanto… digamos... casual. No ocupo permanentemente el mismo cuerpo. Es decir, vago entre cuerpo y cuerpo.
Suena loco y difícil de creer, lo se.
No poseo un cuerpo fijo. No tengo identidad. Mi sexo varía según mi cuerpo. Simplemente existo de forma aleatoria de cuerpo en cuerpo. Cada cuerpo dura periodos cortos de tiempo, aunque eso me resultaría difícil de precisar.
Verán, si acaso comprenden la magnitud de lo que experimento, que no solo carezco de nombre sino también de edad, el tiempo me es totalmente ajeno, me siento incapaz de contar el tiempo en días o años ya que cada cuerpo en el cual estoy vive su vida a su modo y a su tiempo. Yo simplemente me limito a vivir el presente, así logro superar mi existencia momento a momento.
En un principio era solo un mero espectador, veía y escuchaba a través de los sentidos del portador del cuerpo; sentía lo que aquel sentía. Resultaba divertido ser intruso de aquello. Yo no conocía a aquellas personas pero por un pequeño lapso de tiempo vivía su vida, sus temores y sus alegrías. Así fui testigo de un sin  fin de momentos inolvidables tanto para mi como seguramente para ellos. Desde propuestas de matrimonio hasta asesinatos.
Luego comencé a poder dominar el cuerpo. Y aquí mis experiencias fueron más ricas.
Por ejemplo, en este momento tal parece que soy un hombre mayor, lo se por mis manos, y que estoy en lo que parece un parque muy bonito, no sabría decirles bien en que parte del mundo ya que estoy solo y sentado en un sillón de mimbre.
Estoy muy cómodo; lo aclaro porque no siempre ocurre así, muchas veces aparezco en situaciones algo desagradables.
El aire se siente muy puro y siento… un aroma a flores que me llena de paz.
El poder experimentar esto me llena de alegría, cierro los ojos y siento una felicidad tal que me dan ganas de reír. No se cuanto tiempo va a durar, por lo que no me importa, aquello no va a variar el lapso en el que yo este acá pero puede bajar su intensidad, así que prefiero cerrar los ojos y disfrutar al máximo.
Decía que estoy condenado al presente, pero es una condena que me ha enseñado a disfrutar de ella. Vivo de una manera diferente que todos ustedes, pero vivo en fin.
Mis recuerdos son…
Deje el parque. Como ven la cosa pasa así de golpe y sin aviso.
Mis manos son jóvenes y de hombre, estoy en lo que parece un bote de madera. Solo.
A mi alrededor  hay agua, no puedo ver ninguna orilla.
En estas circunstancias me pregunto como habrá llegado aquella persona a esta situación.
El cielo esta gris y en algunos sectores las nubes se tiñen de negro, la tormenta es inminente, pero por raro que sea no hay viento. El bote se mese de manera tranquila, como si me arrullara.
Me desplazo así de vida en vida, presencia en presencia; viviendo mil vidas y ninguna a la vez.
Y a pesar de haber estado en un sinfín de situaciones de las más extrañas, no dejo de sorprenderme, no me deja de enternecer una mirada de amor ni un beso robado. Cada instante es una oportunidad de conocer y expresarme. Doy gracias cada vez que puedo.
Me tumbo en el bote y pongo mis manos detrás de mi cabeza a modo de almohada. El cielo parece una pintura y junto al movimiento del bote y al sonido de las olas cierro los ojos y me dejo llevar. No se hacia donde. Nunca lo se. Pero como no lo domino no lucho, que sea mi destino el que elija; yo seré, como siempre, un espectador.


domingo, 17 de agosto de 2014

Antes del amanecer.

Y susurraras mi nombre antes de abrir los ojos, saboreando mis besos. Deseando que la mañana no nos borre la locura que la noche se dejo robar.
Apretaras los dientes tratando de ahogar un grito de pasión, sonido que tu orgullo de hembra va a querer liberar, para causar calor y envidia, euforia y éxtasis.
Serás mi mujer, aunque sea esta noche la única que nos vea bailar, aunque solo esta luna nos ilumine infraganti y el resto de nuestras vidas solo seamos un recuerdo del otro. Memoria que nos haga morder los labios e imaginar pasados sin futuros, vidas que no fueron y que solo en nuestras fantasías viven.
Seré pasión arrebatada, nublare tu conciencia y te hare sentir lo que ni en tus sueños mas húmedos viviste. Como espuma de mar te elevare en una ola para que, llena de lujuria, te desarmes en mi orilla.
Dime, mujer, ¿cuantos besos te han dado hasta ahora?; yo te los duplicare esta noche. Para que los que sigan solo besen lugares marcados por mi boca.
Mis manos danzaran y se fundirán con tu ser, nos uniremos sin nombre ni rostro. Mi piel te cubrirá y la tuya me entibiara.

Y temblando nos acurrucaremos, dueños el uno del otro, solos, únicos en el mundo. Respirando el mismo aire, latiendo al unísono. Siendo carne, siendo amor.

domingo, 3 de agosto de 2014

Sin distancias

Y aunque hoy reniegues de mi, siempre me tendrás.
Por más que me rechaces y escupas sobre mi foto, en tu sombra estaré, y si me empujas, a unos metros permaneceré.
No guardo rencor pues en mi pecho crece la fuerza mas grande que alguien puede tener, algo que nos une pero que tu no estas listo para ver. Algo que nos pertenece pero que tú ignoras.
Por eso te digo desde aquí, que esta mujer va a mirarte y cuidarte, va a velar por tus locuras y por tus miedos. Seré aquella presencia que se siente en la oscuridad, aquel murmullo que las olas crean al romper.
Olvidarme no vas a poder, pues por tus venas corre mi sangre y en las mías esta tu pasión. Fuimos marcados y aunque me creas una enferma jamás te culpare.
No me duele lo que haces pues te amo y en mi amor no espero nada a cambio, pues en amarte encuentro todo lo que mi alma necesita para estar en paz. Puedes amarme o no, odiarme o abrazarme, y mi amor estará igual. Es verdadero y no se condiciona a nada. Mi amor tiene tu nombre y tu luz.
El tiempo te dirá tu camino, tus pies harán tu destino.
Como madre te cobijaré, como amiga te abrazare, como amante de haré carne y como alma te elevare.
Los males terrenales aquí quedan, no les des la importancia que no tienen.
Te veré y sonreiré, pues conozco el amor que nos une y aunque muchos amores te hagan gigante en la tierra, el mío te hará un Dios en la eternidad.


viernes, 18 de julio de 2014

El espejo

El primer timbre la despertó, pero solo para hacerle abrir los ojos y comprobar que había alguien en la puerta; una sombra de pelo largo tras los vidrios nublados amarillos. Estaba a punto de apoyar nuevamente la cabeza en la biblioteca cuando el segundo timbre la despertó nuevamente y la hizo levantar con dificultad de la silla.
La puntualidad de las personas aveces la molestaban ¿no podían acaso llegar cinco minutos mas tarde?
Con ayuda de un bastón fue caminando a través del hall hacia la puerta. Los años le pesaban, pero en las rodillas, que cada día le dolían más. En el trayecto volvió a cuestionarse si aquello valía la pena. ¿No podía ya jubilarse a esa edad? Obvio. Claro que podía. Pero aquello le brindadla una felicidad que nada podía igualar, ni siquiera las horas frente al espejo lograban llenar su alma como aquello.
Se trataba de una joven de no más de 25 años, ojos grandes y vivos, pelo azabache que le pasaba los hombros.
--- buen día! Antonia ¿no?
Antonia tardo breves segundos en contestar mientras descubría si en sus ojos tan vivos había dolor, triste, curiosidad o simple morbo.
--- tu debes ser Florencia
---si, si la amiga de Carla…
Dolor. Era una muchacha bástate transparente.
--- pasa que hace frío--- le dijo mientras cerraba con llave nuevamente la puerta.
Sin decir palabra emprendió el camino hacia el comedor principal tras una arcada, el cual era dominado por varias bibliotecas, un piano negro y en el centro de la pared opuesta el espejo.
Florencia se quedo muda al verlo, las mil y un relatos de aquello no lograron que se forme una idea acabada de lo que era aquel mueble. Calculo que de alto media mas de dos metros y medio y uno y medio de ancho. Era imponente con marcos de madera tallada; hojas, garras, nubes, angeles y cientos de representaciones mas. Era el espejo mas grande que jamás había visto.
--- hermoso no? --- pregunto Antonia sentándose en una silla frente al espejo junto a una gran biblioteca.
---increíble… como…
--- párate frente a el… justo ahí--- dijo Antonia señalándole un punto a unos metros del espejo sobre una alfombra marrón.
Florencia obedeció y se miro en el gran espejo, pero como suponía no vio nada. Se miraba en una realidad que ella ya aceptaba paro que le dolía.
Sola.
Pasaron unos minutos hasta que Antonia rompió el silencio.
--- es un muchacho de tu edad--- su vos parecía un susurro pero era lo suficiente para que Florencia escuchara--- se siente lo unido que están, no se fue ni se ira.
Como Antonia sabia, esto quebraría a Florencia y un mar de lagrimas surcarían su rostro; era natural y así tenia que ser. Era un momento fuerte que no todas las personas estaban preparadas para experimentar.
--- como… que…
--- el espejo te muestra aquella persona que nos cuida, aquel ser que nos amo cuando estaba aca y nos ama estando alla--- Antonia explicaba esto con una ternura maternal.
--- ¿nos muestra nuestro ángel guardián?--- logro articular Florencia entre lagrimas.
--- no, nos muestra aquel ser que nos cuidaba en tierra y lo sigue haciendo desde allá. Un ángel es otra cosa, aunque es muy similar…
--- pero el no tiene que seguir su camino?
--- lo esta haciendo… a su manera. No esta haciendo nada que no tenga que hacer. La gente que se queda se siente muy sola y no lo esta, siempre hay alguien que nos guía sin que nos demos cuenta. No estamos solos.
Florencia lloraba sin sonido pero su emoción era inmensa; Antonia contemplaba al muchacho a través del espejo mientras este, a su vez, observaba a Florencia con un amor inmenso. Sus manos estaban apoyadas en los hombros de la muchacha pero obviamente ella no sentía nada.
Antonia dejo pasar los minutos, no le gustaba interrumpir, nunca se sabia cuando el espejo decidía cambiar la rutina
De pronto el rostro de  Florencia se ilumino y una sonrisa surco aquella cara congojada, se tapo la boca y una risa se confundió con un llanto.
Antonia supo que ella lo veía, no ocurría siempre, peor sucedía. El espejo hacia algún milagro cuando la persona se lo merecía; cuando el amor era verdadero.
--- hola mi amor--- dijo Florencia entre lagrimas.
Antonia sintió un pesar conocido y desagradable.
--- no te puede contestar, pero recorda que el siempre te escucha con o sin espejo.
Florencia asintió mientras contemplaba el espejo.
--- te extraño…--- el muchacho asintió desde el espejo y llevo su puño al pecho para luego señalarla en un gesto intimo; un código que ellos solos comprendían y que Antonia disfruto.
El tiempo no importo, ninguno de los presentes sintió la urgencia de apurar la situación, Antonia se quedo contemplando como Florencia se despedía en silencio del muchacho en el espejo. Hasta que aquel desapareció.
En los casos donde la persona podía ver a través del espejo se establecía una conexión donde se podía sentir a la persona, y sin palabras dialogar. Aun ahora después de tantos años Antonia sentía que le faltaba descubrir mil cosas del espejo.
Acompaño a Florencia a la puerta. Luego de las acostumbradas palabras de agradecimiento se despidió con una sonrisa en el rostro húmedo.
Antonia entonces volvió a su silla junto a la biblioteca frente al gran espejo.
Un hombre la miraba en el reflejo, estaba junto a ella y apoyado sobre la pared.
--- mama esta bien? --- pregunto Antonia.
--- si princesa, descansa.

Apoyo la cabeza en la biblioteca y se sumió en un sueño tranquilo.

domingo, 22 de junio de 2014

Bajo la lluvia.

Y por eso salgo los días de lluvia, para que la vida me toque. Para no sentirme muerto, para que las lagrimes se confundan y por un momento parezca una persona normal. Quizás sea la lluvia quien limpie mi conciencia, mi alma y mi mente de aquello que no me deja dormir ni vivir.
No pretendo que me tengas lastima, ni que me teman; quiero que me perdonen, quiero redención, misericordia; quiero vida…
Quiero no despertar otro día, que mis huellas sean borradas de la faz de la tierra para que nadie cometa mis errores. Que no exista sobre este camino ningún aprendiz de mis falencias y que mi obra sea sepultada por el olvido en los archivos de alguna dependencia policial.
Que un rayo milagroso ilumine el cielo oscureciendo el mío, que los diablos que me susurran en sueños por fin me lleven entre tridentes y moscas, entre mandíbulas cerradas y gritos; a un lugar apartado de la existencia y de la alegría.
Quizás allí mis penas encuentren fin, mis manos sean limpiadas y mis ojos dejen de desarmarse a cada momento, donde mi culpa me deje comer y mis deseos estén iluminados por linternas de oscuridad.
Pido perdón a los que lean esto, no quiero dañar a nadie más. Fui y soy un error de la naturaleza. Lo se. Pero creo en que existe una redención para todos en algún punto de la vida. Quiero la mía.
Ruego a Dios que me escuche y que en su inmenso poder elimine mi existencia terrenal.
Y así no dañar a nadie mas, así alejarme de la sangre, del llanto ajeno que tanto me alimenta, del aroma a miedo que me excita y de los ojos suplicantes que se dilatan ante mi presencia.

Por eso camino bajo la lluvia, porque purifica, porque son caricias de Dios y en mi enfermedad aun guardo una esperanza que, donde quiera que este, el se acuerde de mi.

viernes, 2 de mayo de 2014

Plegaria

Dame fiestas de colores, con sabores que condenen mi conciencia. Yo te daré mi fuerza, mis ojos y su color, mis mañanas y realidades.
Convierte mis sueños en despertares, con aduladores que me hagan ingenua y consejos que no deberé repetir. Yo a cambio de entrego mis amigos y el amor que nunca podré extrañar,
Has que me deseen las mas ambiciosas camas y que los labios se muerdan al verme; que mi imagen desperté sospechas de tierna lujuria. Yo colocare mi útero en vasija de rimel y lo quemare en tu nombre y el humo dibujara ante mis ojos el mundo que quiero.
Que mi alma se alimente con las lágrimas de mi éxito y que mi felicidad lo cubra todo.
Porque los flashes de las cámaras iluminaran mi camino y sobre los escenarios criare a los que mis seguidores llamaran hijos.
Porque el amor de mis fans es lo único que quiero sentir.

Porque no quiero que mi voz se apague y que el eco la distorsione…

domingo, 30 de marzo de 2014

Sobre el primer gran logro.

Ignorando que bello poder impulso su ser; arranco el temor de su pecho. Ya no sufriría mas, había saltado hacia el calor de la victoria.
Y entonces sus mariposas se convirtieron en palomas que lo liberaron de la angustia y de la soledad. La sombra del rechazo murió con un alarido.
Su alma fue mayor que su cuerpo, el mundo le resultaba pequeño. El amor, aquel anfitrión desconocido, había tocado su vida.
Su ser era invencible, ya no era un niño, su vida ya tenía otro significado. Ahora todo le resultaba bonito y perfecto.
Su valor había ganado, se enfrento a su peor enemigo y lo opaco, sus terrores se desvanecieron.
Se había arriesgado, jugado, se había tirado al vacío.

La había besado.

miércoles, 5 de marzo de 2014

El profanador

Cayó sobre piedras negras y blancas, estas últimas no eran grises como cualquier piedra, eran blancas como la nieve; con la misma textura y forma de las piedras comunes que uno puede encontrar en las plazas o en una construcción, pero blancas, blancas y negras.
Los colores estaban separados por una linea imaginaria, de un lado las blancas y al otro las negras y el se encontraba justo en el medio; aquella línea pasaba justo por debajo de su pecho.
Las piedras.
Ese era el primer indicio que algo no andaba bien, aquellas piedras eran un error, no eran del lugar. No eran de su lugar. En aquel sitio debía haber un pasto verde muy cuidado y mullido; en el cual el se quedaba con la mitad del rostro apoyado contemplando el horizonte verde…
Pero aquellas piedras lo lastimaban; tenía las palmas de las manos apoyadas y sentía cada piedra cada vez más puntiaguda.
Logro sentarse y al contemplar sus manos vio las marcas dejadas por las piedras, decenas de puntos hundidos en las palmas de sus manos. De aquellos hoyos comenzó a brotar una sangre roja oscura. El líquido al instante le cubrió las manos y comenzó a deslizarse por sus antebrazos.
El se había quedado inmóvil, totalmente bloqueado, contemplando lo que antes eran sus manos y ahora eran borrosas manchas negras.
La sangre tibia le goteaba por los codos cuando comenzó a escuchas los golpes. Eran estruendos enormes que lo hacían temblar todo. Y a pesar que se encontraba totalmente solo en ese lugar de piedras negras y blancas, con cada golpe sentía cosas vibrando a su alrededor, como si el lugar estuviera lleno de muebles y artefactos.
Con un ultimo estruendo su visión se oscureció y aquel mundo se contorsiono, sintió su cuerpo doblarse y que se hacia mas liviano; dejo de estar sentado para flotar en la nada, un vacío oscuro.
Extrañamente no sentía miedo, no sentía nada, su mente estaba bloqueada para pensar nada. Las piedras habían desaparecido y la mente le daba vueltas.
Los golpes, sin embargo, continuaron acompañados de un murmullo, como el repiqueteo de miles de dedos a la vez.
Su cuerpo finalmente quedo firme y supo que estaba acostado, de a poco la nada se tornaba llena de siluetas y los ruidos se hacían más vivos.
La realidad tomo forma. Estaba acostado y en su cama; aquellas formas desaparecieron nuevamente pero supo que era porque aun permanecía con los ojos cerrados.
Un nuevo golpe lo despertó mas, el trueno hizo vibrar todo nuevamente.
Permaneció un instante así, con los ojos cerrados, disfrutando del dulce sosiego de la lluvia. Aquella sensación de estar caliente en una cama mullida, mientras que afuera la lluvia y el frío reinaba, lo reconforto; sin embargo una puntada en el bajo vientre le indico que no seguiría durmiendo a no ser que visitara el baño.
Se encontraba tumbado del lado izquierdo, lo que le indicaba que tenia frente a el la ventana. La habitación se le represento en completo dentro de su mente. La cama con casi toda la sabana blanca en el piso, la pared frente a el de un tono violeta suave idea de la antigua inquilina, la ventana de dos hojas y cortinas blancas; recordó que la había dejado con la persiana a medio subir y con las hojas abiertas a causa del calor.
Pudo ver en su mente como la lluvia caía, la vio gracias al faro del vecino, el de el ya hacia rato que se había quemado.
Pero al abrir los ojos la imagen fue diferente, en centro de la ventana y con un fondo mas blanco de lo esperado pudo distinguir una figura. Al principio no la vio con claridad pero cuando sus ojos se acostumbraron a la nueva luz pudo descifrar a una mujer que lo miraba fijamente.
No grito, la reacción en su totalidad pasó en su interior; al instante sintió como su corazón golpeaba violentamente su pecho. Aquella imagen duro una fracción de segundos pero fue suficiente para que por unos segundos quede grabada en su retina. La mujer en si  no poseía nada espectral típico de las películas o cuentos de terror. No se encontraba cubierta de sangre ni se encontraba con una mueca grotesca. Simplemente se trataba de una señora con ropajes blancos que lo miraba fijamente desde afuera con ojos hundidos en cuencas oscuras y un rostro lleno de arrugas. Una fina capa de sudor le cubrió el cuerpo.
Cuando pudo reponerse se sentó en el borde de la cama, se froto con las manos la cara en un intento de despabilarse y decidió que lo mejor seria ir al baño y lavarse la cara.
Busco con los pies las pantuflas pero al no encontrarlas termino yendo descalzo. Al salir al comedor algo dentro de su cabeza seguía en modo alarma y esperaba encontrar algo mas, su mente, aturdida aun, trataba de buscarle una lógica a todo; el sueño de las piedras, sus manos sangrando, la vieja en la ventana…
Un relámpago ilumino el lugar y comprobó que no había nada, ni fuera ni dentro; nada fuera de lo común. El fogonazo de luz blanca no calmo su corazón pero al menos no le dio motivos para acelerarlo más.
Camino hacia la puerta del baño que se encontraba entornada pero un alarido lo dejo inmóvil y con la mano a centímetros de la cerradura. Era un sonido horrible que nunca había escuchado en vivo. A pesar de ello pudo distinguirlo como un grito de un chancho. Supo que un chillido así lo provoca un degüelle, su cerebro le mostró un chancho colgado con un cuchillo en la garganta, vio la sangre que caía por la quijada del animal y un nudo en la garganta le corto la respiración. Nunca había visto algo así pero su mente poseía esa imagen; cerró los ojos pero la imagen permaneció allí por unos segundos más. El sonido duro un instante incluso menos que el relámpago pero  le desgarro el estomago y le causo un escalofrío. Comenzó a temblar y en un acto reflejo apretó los dientes, algo que hacia a menudo cuando se encontraba tensionado, pero lo que sintió fue la pastosa sensación de sus encías vacías al apretarse. Desesperado pasó la lengua por donde tendrían que estar sus dientes pero lo único que encontró fueron pequeños hoyos con el gusto metálico y salado de la sangre.
El pánico lo invadió. Metió sus dedos en la boca con la esperanza que aquello no sea más que un error pero solo fue peor. El tacto de los dedos con el vacío de sus dientes fue la peor sensación que había sentido. En un último impulso dio un paso hacia el baño para ver los que sus dedos y lengua le informaban pero volvió a quedarse inmóvil con la mano a centímetros del picaporte. Algo le decía que la imagen resultaría peor y si aun no estaba loco eso lo haría realidad.
Pasó sus manos por su pelo, las cuales temblaban ya de un modo convulso. Quiso poner en orden sus pensamientos pero ninguno de ellos se quedaba inmóvil, su mente daba vueltas; la irrealidad de la situación lo atormentaba de manera implacable.
Afuera la lluvia había empeorado, podía escuchar las gotas chocar contra los vidrios de la ventana del comedor y el viento azotar los rosales del patio. Los relámpagos iluminaban constantemente el lugar creando sombras alargadas que parecían cambiar de forma con cada trueno.
El nudo se desato y ahora era su garganta la que gritaba, gritaba y lloraba; nunca en toda su vida había llorado de aquella manera. Respiraba de a espasmos para seguir llorando con una angustia que lo envolvía todo; como si toda la tristeza del mundo existiera esa noche en su pecho.
Se sintió presa de algo que no conocía y que lo calaba hasta los huesos, el terror aumento. Su mente seguía bloqueada para pensar en nada. Cuando por fin se quedo quieto estaba hecho un ovillo en el suelo frío de su comedor.
Volvió a ponerse de pie y respiro hondo, mantenía la mandíbula levemente abierta para no sentir la ausencia de sus dientes. Cuando sus ojos se liberaron de las lagrimas el cuarto se ilumino nuevamente.
Esta vez no se trataba de un relámpago; era una luz blanca que iluminaba todo pero que, sin embargo, no lo segaba. Al instante vio lo que tenia que ver, aquella luz le quería mostrar algo y estaba en su mesa del comedor.
Se trataba de un cráneo humano sin mandíbula, con restos de tierra y varios mechones de cabello aun adherido a retazos de piel en descomposición. Aquello lo desconcertó aun más. Reconocía aquel hueso y sabia de donde provenía pero era imposible que se encontrara en su mesa.
Aquello era el resultado de su última visita al cementerio de la ciudad, aun tenia que limpiarlo para entregarlo recién en tres días. Recordó que había buscado durante mas de una hora la maldita mandíbula pero sin ningún éxito y aunque sabia que aquello bajaría su valor decidió llevarla igual.
Recordó también que aquel cráneo tendría que estar, junto con otros huesos, dentro de su mochila debajo del alero de su patio. Pero se encontraba en su mensa, mirándolo a través de sus cuencas vacías. Los truenos habían cesado y no se escuchaba nada, ni lluvia ni viento. Había vuelto a un vacío pero en su comedor.
Como movido por un impulso dio tres paso y avanzo su mano con un movimiento brusco para tirar de la mesa aquel hueso, pero su mano siguió de largo y la habitación volvió a estar a oscuras.
Un frío lo envolvió, la lluvia y los truenos volvieron. La ausencia de luz lo hizo sentir desprotegido y comenzó a temblar nuevamente.
Miro la mesa para comprobar lo que ya sospechaba, y efectivamente la calavera no estaba. Su mente poco a poco iba liberándose de la bruma que la aturdía y tuvo un único pensamiento. “esto es un sueño”
De inmediato corrió a su habitación y quedo nuevamente inmóvil. Un relámpago ilumino el cuarto para mostrarlo durmiendo boca arriba sobre su cama, tenia el brazo derecho sobre su cabeza y la boca levemente abierta.
La imagen lo impacto y le corto el aire. Su teoría estaba siendo confirmada; aquello era solo un sueño y tenia que despertar. Solo que aquello resultaba muy real, demasiado real.
Lentamente se fue acercando a la cama mientras no despegaba sus ojos de su otro yo dormido. La visión lo fascinaba, aquello era algo increíble.
De pronto callo en un detalle: ¿como se suponía que despertaría?
Cerro los ojos y se imagino aun tendido en la cama pero al abrirlos seguía parado junto a ella, descalzo y temblando de frío. Una desesperación nació en su pecho, y un murmullo de eterno horror comenzó a morderle la conciencia.
Intento tocarlo pero solo logro atravesar todo y cama.
Grito. Bramo juntando cada vez más aire. Pero nada daba resultado; su otro yo seguía tendido y no daba señas de percibir siquiera el mas leve sonido.
“¡DESPIERTA!” grito nuevamente y esta vez sintió como le dolía la garganta. Algo ocurriría, estaba seguro. Vería como abriría los ojos y su mundo temblaría nuevamente, quizás le dolería la garganta al otro día, o el cuerpo ¿Qué mas daba? Lo importante era terminar con aquella pesadilla.
Se acerco aun mas a su rostro, casi lo podía tocarse con la nariz. Y aguantando la respiración aguardo. Luego de lo que le pareció una eternidad sintió un movimiento en los parpados de su otro yo y noto como su labio inferior temblaba levemente. Acerco su oído con su corazón agitándole el pecho y escucho.
Su yo dormido emitió un sonido casi imperceptible, como un quejido, un suspiro. Y eso fue todo. El arrullo de la lluvia lo volvió a envolver todo. Fue cuando escucho el tercer alarido, no distinguió si se trataba de un hombre o una mujer, solo que se trataba de un dolor abrumador. No algo físico, sino algo más desgarrador. Fue el grito de una madre al ver morir a su hijo, el de un novio a quien le arrebatan su amada. Aquel sonido fue breve pero logro su cometido.
Miro nuevamente su rostro dormido y vio que lloraba, las lágrimas caían y se perdían en su nuca. Entendió entonces que había estado trabajando con cosas que no comprendía, que estaba pagando y pagaría por su ignorancia. Supo, con un vacío en su alma, que jamás volvería a ver la luz del sol; aquella noche seria eterna.