miércoles, 31 de julio de 2013

La niña y la bestia. Capitulo II

Capitulo II

Todo se calmo para la familia de la niña, las murmuraciones se calmaron y las miradas de reprobaciones  desparecieron; pero todos sabían que era solo de apariencia; el inconsciente de la aldea odiaba aquel monstruo horrible, por mas salvador de niñas que pueda ser; era feo, era un bestia y no podía vivir con ellos. En silencio todos esperaban algo que les diera motivo para sacársela de encima, desterrarla de la aldea.
El motivo llego seis meses después.
Ocurrió en la época de Pentecostés. Los padres de la niña tenían parientes cercanos en un poblado a pocos kilómetros de su aldea y le encomendaron a la niña que llevara unas provisiones hasta allí.
Por la mañana temprano la niña partió con una canasta llena de chacinados, mermeladas, verduras y pan. El viaje no era muy largo y antes del mediodía ya estaría en destino.
A media mañana la niña y la bestia estaban cruzando un campo, no se veía a nadie cerca. Ella siempre aprovechaba esas circunstancia de soledad para hablarle y contarle todo, la bestia le respondía con gruñidos y ronquidos sordos y graves.
La niña estaba así hablándole cuado la bestia comenzó a emitir sonidos raros, como si luchara con alguien o algo; voltio y la vio luchar con una red de cuerda gruesa, la bestia se contorsionaba y chillaba, mientras mas se movía mas se enredaba con la red, sus cuernos, sus patas y su cola parecían ser atrapados mas y mas por aquellas cuerdas atadas.
La niña desesperada dio unos pasos pero se detuvo en seco, de la nada habían arrecido tres chicos. Ella los conocía bien eran hijos de cazadores, su padre le compraba siembre algún que otro animal a los de ellos. Y por un instante no paso nada, solo la confusión de sus miradas y los gemidos de la bestia luchando por zafarse.
El más grande se acerco a ella y de un empujón la tiro a la tierra seca y sin sembrar.
“Ey niña fenómeno, ¿que se siente estar sin tu horrible mascota?”
Fue el comienzo.
Los chicos comenzaron a insultarla y a reírse de ella; el mas chico tomo una caña que se encontraba tirada y comenzaron a golpearla por turnos. La niña lloraba y chillaba con cada golpe.
“¡vamos a ser los héroes de la aldea cuando lleguemos con la cabeza de tu horrible bestia!”
Los insultos y golpes continuaron hasta que la niña tomando todo su coraje se puso de pie en un intento huir, no había logrados dar tres pasos cuando un empujón la  tiro nuevamente al piso lastimándole el brazo y rasgándole un bretel del vestido.
La sangre de la niña parecía más roja de lo normal en la piel blanca, su pecho parecía  brillar a la luz del mediodía y una sonrisa burlona se formo en el rostro del chico más grande.
“vamos a arrancarle el resto del vestido, así queda uniforme”
Los otros dos festejaron la ocurrencia con risas. Y comenzaron a forcejear con ella.
La niña gritaba desesperada, tenia el pelo enmarañado y mechones ensangrentados se le pegaban a la mejilla, los chicos reían y tiraban del vestido que se iba rasgando cada vez mas. Hasta que un sonido los paro en seco y les heló la sangre.
La bestia ya no gruñía, sino que daba alaridos y aullaba; provocaba sonidos que ninguno de ellos había escuchado jamás, vibraciones que los hacia estremecerse y les encogía el estomago.
Quisieron huir pero eran incapaces de moverse.
De pronto se dieron cuenta del horror de la situación, uno de ellos comenzó a llorar, se miraban con miedo, pero lo que sentían era mucho mas profundo, era pavor, era algo que les cubría el alma, peor que la soledad, la oscuridad o cualquier otro terror que los pudiera paralizar; estaban frente a una criatura desesperada, cuyos ojos se habían convertido en pequeñas volitas rojas, cuya boca expelía espuma gris y grumosa. Un ser que deseaba destrozarlos, peor que cualquier otro animal.
Los chicos se miraron como pequeños niños desprotegidos y asustados. La niña lloraba en posición fetal, semidesnuda y con el cuerpo todo magullado y cortado.
Fue cuando la bestia se libero.

No fue sino seis horas después cuando encontraron a la niña, seguía en la misma posición y aun tenia el rostro húmedo. La rodeaba un círculo de carne semimasticada, sangre, retazos de ropa y pedazos de huesos sin forma definida.
No lograron identificar a los tres chicos hasta que la niña hablo y contó lo ocurrido al día siguiente.
La aldea entera entro en conmoción y en luto por varios días, nadie salía de su asombro y del horror de lo que había sucedido.
Se organizaron búsquedas de la bestia, pero fue en vano, había simplemente desaparecido.
Las murmuración y los “yo sabia que algún día…” llenaron los rincones de la aldea. No hubo ningún otro tema de que hablar que “la masacre de los tres pobres niños”
Finalmente y cuando la familia de la niña no podía aguantar mas aquella situación, la bestia apareció.
Fue sacrificada sin luchar ni gruñir. Un cazador que volvía la vio acurrucada debajo de la ventana de la niña. Al percibirlo la bestia había levantado la cabeza con una tranquilidad triste y pesada; no había hecho mas que mirarl, contemplarlo con aquellos ojos inhumanos carentes de sentimientos, el cazador sintió que la sangre se le helaba y que un pesar amargo le oprimía el pecho, en ningún momento percibió miedo ni que la bestia lo amenazaba.
Un simple disparo de escopeta fue necesario para acabar con su vida. Un disparo que retumbo por toda la aldea y que dolió en el alma de la niña que aun lloraba en su cuarto.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario