sábado, 5 de octubre de 2013

En un rincón de la conciencia

La iglesia se le antojo muy grande esa vez. Se dirigió por el lado izquierdo; su preferido. Avanzo unos metros contemplando los dibujos y escenas de redención y milagros. Hechos tan lejanos a el que le provocaron una sonrisa.
¿Que parte de todo eso era real? ¿Acaso esa iglesia seguía en pie?
Todo resultaba lejano, pero muy real.
No se percato de ninguna presencia y si acaso hubiera habido alguna no la hubiese visto. Solo estaba su conciencia y el vacío de la iglesia; su alma y el espacio de la muerte.
Como en un sueño vivía todo a des tiempo, su mente viajaba de a momentos sin siquiera quererlo, solo se dejaba ir, volaba, personajes y momentos se cruzaban, los revivía.
Llego al octavo banco y se sentó en medio, frente a el, a mas de quince metros de distancia, se imponía el gran altar; una mesa de mármol frente aun cristo crucificado, clavado en una enorme estructura de madera que contenía, además, a María, José y otros personajes bíblicos que el no pudo distinguir. ¿Porque estaba allí?
Contemplo ese sitio por un tiempo que solo el manejo, la cantidad de misas que lo tuvieron preso en ese sitio eran incontables; rituales vacuos, teatros frente a un publico obtuso deseoso de ser engañados con la magia de la fe. El era parte de todo eso ¿acaso lo seguía siendo?
No, ya no.
Ese lugar vibraba en una frecuencia muy baja  para el, lo sentía pesado, se arrastraba en su ser; le era amargo y mentiroso; olía a codicia.
A su derecha había un pasillo libre y luego otra fila de bancos aparentemente vacía… pero no era cierto, el no estaba solo en aquel sitio.
Aquella fila de bancos alargados de madera oscura contenía una bruma que no se dejaba ver. Sin ninguna explicación se impulso hacia el frente y quedo arrodillado en una tabla de madera adherida al banco que tenia en frente.
Esa posición le llevaba a lugares mas lejos aun, momentos olvidados en el tiempo, reuniones con personas que ya no recordaban ese día, esas horas habían muerto en el olvido.
Pero estaban ahí para que el las reviva. Oraciones, velas, mantras hacia personajes milagrosos. Nada de eso tenia que estar allí en ese momento, tenían que quedarse en su sitio, en ese lugar destinado a los recuerdos que uno prefiere tener apartados, no olvidados, sino simplemente lejos.
Volvió a la iglesia donde la presencia de aquella bruma se había intensificado, temía mirar, estaba allí de eso no había duda.
Aquel lugar le había otorgado refugio y contención durante años, vientre de amistades y amores, consejos y risas, llantos y abrazos, había sido su hogar, pero ahora era diferente, le daba  miedo; lo aterraba. Aquella presencia le hacia vibrar todo su ser.
Sintió movimiento en la bruma, pesuñas golpeando el suelo de mármol. Quiso contemplar la crus y su cristo pero no había nada allí. Los clavos no contenían a nadie. Supo que estaba solo, que dependía de el.
Aun de rodillas junto las manos y apoyo la frente en ellas. En una actitud de oración profunda.
Invoco a sus padres tan lejanos en el recuerdo, sus hermanos, sus hijos…
Suplico por fuerza, por luz… y la luz llego.
Se puso de pie y enfrento la bruma, la cuela ya tenia forma, una horrenda investidura que casi lo derriba.
Aquellas pupilas rectangulares lo miraron fijamente, lo conocían, lo deseaban. Esa mirada amarillenta le provoco asco y por un momento sintió perder todo cuento tenia.  Era un ser horrendo con cabeza de animal, frío y sin vida, profano y obsceno. Su mandíbula estaba en una mueca idiota, que dejaba ver dientes cuadrados y opacos.
La oscuridad lo envolvía, aquel ser estaba ganando. Sintió su regocijo  y no lo soporto, tenia que irse de aquel lugar.
La iglesia comenzó a distorsionarse ante el, y un sonido de voces comenzó a sonar en su cabeza, gritos y gemidos comenzaron a llenar todo el lugar. El pánico amenazaba con sucumbirlo cuando salido del sector de los bancos.
Aquella figura lo seguía mirando, su cuerpo era alto pero desdibujado, sin embargo aquella cabeza seguía siendo nítida de una forma grotesca, cada pelo de aquel rostro, cada cuerno era vividamente real.
De pronto nada tuvo sentido más que el salir de ese lugar, ya no importaba quien era sino quien iba a ser a partir de ese momento. Giro y viola salida.
Un rectángulo blanco  brillaba en medio de la oscuridad, a lo lejos un murmullo comenzó a oírse.
Avanzo. Aquel rectángulo se balanceaba conforme el se aproximaba, aquella presencia no remitía. Sus ojos seguían una ruta fija, alrededor todo se difumino; los bancos y las pinturas se distorsionaron fundiéndose con la bruma.
Se dio cuenta que aquel murmullo se había convertido en gritos y lamentos, muchos de los cuales pronunciaban su nombre. Escucharse lo paralizo. Por primera vez sentía miedo.
El espectro de pululas rectangulares lo llamaba por su nombre, sus piernas no le respondían. ¿Acaso así tenia que ser? Un voz pastosa le respondía que si.
Pero algo se movía en aquel rectángulo blanco, ¿había alguien allí? Percibió por el rabillo del ojo una silueta y sintió dentro de su ser aquel ser con pezuñas agazaparse. Le temía. Sea lo que fuere aquella silueta, ejercía un poder sobre el espectro negro.
Avanzo hacia el rectángulo y media docena de manos sujetaron sus antebrazos, el terror lo recorrió todo. Lo querían dentro de aquel sitio. Trato de luchar contra las manos pero cada vez surgían nuevas que lo sujetaban más y más. Los gritos lo ensordecían.
 Se apagaba y encendía, se enfriaba y calentaba; aquellas manos parecían talladas en hielo y por un momento no pudo verlas.
Pero algo estaba encendido dentro de el, por un instante lo percibió, una parte de aquel resplandor blanco se hallaba dentro de el; fue una chispa muy pequeña que percibió detrás de los ojos, pero fue suficiente para saber que aquella oscuridad le era ajena.
Cuando supo con toda certeza que lo lograría la oscuridad se convulsiono, se distorsionaba luchando por seguir existiendo en su conciencia, pero el ya no creía en ella. Aquel horrendo ser ya no tenia poder sobre su ser, había sido desterrado de la razón.
Sin aquellos vestigios de mortalidad fue pleno y la paz lo envolvió. Supo que aquello que experimentaba no seria el fin, y su alma se regocijo.


martes, 10 de septiembre de 2013

Estrellas amarillas

Más que carteles junto a los semáforos. Son vidas que piden no ser ignoradas.
Injusticias teñidas de ceguera, lutos que pareces costumbres.
Son dolor de muchos que parecen pocos. Invisibles. Muertes ajenas.
Ausencias que no queremos aceptar, un problema que lastima.
Signos que muchos ignoran e incluso no entienden,
Lagrimas  que nadie ve, pero que sabemos que están.
Impunidad que no quiere ser aceptada como tal. Una lucha que no se rinde.
Almas que necesitan descansar. Personas que no se tienen que olvidar.

Mucho más que un nombre con fechas; son ausencia, hijos, madres, padres; que piden que se los piense, se los evoque; para ser  último y no uno más.

sábado, 24 de agosto de 2013

Regreso

Lo primero que sintió fue el frío piso de piedra. Estaba de espalda y desnudo.
Su mente era una nebulosa con mil pensamientos que iban y venían, le costaba concentrarse pero en el fondo sabia lo que estaba sucediendo.
Por unos minutos permaneció así, aceptando el ambiente; dejando que su nuevo cuerpo valla adaptándose poco a poco al ambiente hostil que le había tocado en suerte.
El dolor le resultaba una sensación curiosamente nueva y ajena.
Recordó con nostalgia las advertencias de lo doloroso que aquello podía llegar a ser; pero el lo había decidió así, y así tenia que ser.
Lentamente abrió los ojos y luego de unos segundos de pura bruma pudo distinguir un cielo plomizo; el viento frío hizo que los cerrara de nuevo.
“Todo va a pasar” se dijo, y sabia que era cierto; en cuestión de minutos todo quedaría olvidado, no sabría ni quien era ni que hacia allí. Eso era necesario, todos olvidaban quienes eran al volver. Pero era cuestión de tiempo para que todo se acomode, el destino suele tener modos extraños de conducir la vida.
Por un momento su mente se fijo en el alma que había ocupado aquel cuerpo antes que el. ¿Qué abra sido de ella? ¿Encarnaría nuevamente? Era imposible de saberlo, por lo menos momentáneamente.
Intento recordar cual había sido su último cuerpo pero todo comenzaba lentamente a confundirse.
Con ayuda de los brazos logro sentarse y un fuerte mareo lo invadió. Espero a que la sensación pasase y se arrastro hacia atrás, hasta que su espalda todo una pared. Se apoyo en ella.
La pared estaba húmeda y fría, como todo. El viento arremetía cada vez con más fuerza.
Abrió nuevamente los ojos y frente a el se hallaba una pared de ladrillos cubierta por moho verde.
“Un callejón” pensó mientras bajaba la mirada hacia sus pies desnudos junto a un manojo de tela verdosa, no los sentía por el frío, la helada que caía sobre su cuerpo era fuerte.
Trato de concentrarse en su objetivo pero comenzaba a difuminarse.
Acepto esa sombra que comenzaba a cubrir su mente como si se tratara de una amiga; la luz, la paz, todo quedaría momentáneamente en el olvido mientras que el terminara de… ¿de que?
Ya no podía recordar.
Una luz intensa ilumino todo por un instante y segundos después un fuerte estruendo sacudió todo, los truenos le eran familiares, algún recuerdo escondido quizás… tampoco lo recordaba.
Sintió movimientos a su derecha, giró la cabeza y contemplo un calle desierta; del otro lado se alzaba un edificio blanco con puertas de vidrio y ventanas altas.
Lentamente sintió como las gotas de lluvia comenzaban a mojarlo, primero fueron algunas aisladas, luego la cantidad se intensifico para terminar siendo un aguacero.
Tuvo un fuerte ataque de tos que le provoco un intenso dolor en el pecho, había comenzado a temblar cuando escucho el ruido muy lejano de una puerta al cerrarse.
Una mujer gritaba, se escuchaban pasos chapoteando en la acera. No podía distinguir bien de donde provenía, la lluvia lo cubría todo.
Su mente era un torbellino de cosas sin sentido, los minutos se borraban así como pasaban.
Súbitamente aquella presencia femenina se inclino a su lado; el notaba su angustia, su desesperación, decía cosas que no llegaba a comprender.
Ella lo abrazo apoyando su cabeza sobre la de el, aquel contacto le resulto tibio. Aun no había visto el rostro de la mujer que seguía hablando, la lluvia caía sobre los dos empapándolos cada vez más.
Llegaron otras personas que el distinguió como borrones blancos; lo levantaron y lo acostaron sobre una camilla, la cual comenzó a moverse de forma rápida. Sentía su cuerpo dormido incapaz de moverlo por si mismo.
Otros relámpagos iluminaron el cielo y le permitieron ver con mayor claridad las facciones de aquella mujer, largas y finas; ocurrió una chispa al reconocer algo familiar, le brindaba cierta emoción que no lograba descifrar.
Entraron a una recepción muy iluminada con paredes blancas donde se percibía mucho ajetreo de gente y cosas.
--- ¡Aguanta un instante mas mi amor! ¡Por favor no te vallas de nuevo!--- Ahora bajo techo, podía apreciar mejor las facciones de la mujer, y corroborar además que lloraba, su rostro reflejaba una mezcla de alegría y temor; sus ojos lo miraban como si se tratase de un milagro--- ¡por favor quédate conmigo!
Su voz sonaba suplicante y por momento temblorosa.
Para ese entonces el no sabia absolutamente nada de quien era y que hacia allí; simplemente se dejaba llevar como en una montaña rusa; se entrego completamente a aquellas personas y sobre todo a esa mujer.
Doblaron por un pasillo y la mano de ella se poso en la de el y algo se ilumino en su interior, como un tronco que se prendía fuego y lo calentaba por dentro. Era hermoso. Sintió una paz que le era conocida, ese contacto le pertenecía, le correspondía, lo completaba.
Un flujo eléctrico corría por ese contacto, uniéndolos, identificándolos, alimentando una energía que le desbordaba el pecho.
Supo que, sea cual sea su propósito allí, aquella mujer iba a ser parte de ello; supo que no estaría solo y sonrío.



martes, 13 de agosto de 2013

El angel

Martín no entendía porque los adultos lloraban; con sus 5 años el mundo solía ser muy extraño y por momentos lo dejaba solo.
El ultimo día que vio a su padre fue uno de esos; por primera vez vio a su madre llorar al igual a un montón de personar que el tenia como enormes, imponentes, que todo lo podían; y ahí estaban sin mas, llorando como niños, olvidándose de todos, olvidándose de el. Ese día fue también cuando apareció Esteban.
Pero el no lloraba en ese momento; no entendía el motivo de todo ese revuelo; la mañana había comentado extraña, con muchos viajes y gritos. Fueron momentos donde se convertía en un paquete que todo el mundo sostenía, manejaba, apretaba, besaba y llenaba de lágrimas y mocos ajenos.
Cuando por fin todo parecía calmarse su madre lo alzo.
--- Saluda a papa Martín--- le había dicho mientras lo inclinaba sobre una cama con sabanas blanca donde su padre dormía. Era una habitación fría que olía raro.
Fue el beso más feo que alguna vez dio, la mejilla de su padre estaba fría y con la barba crecida, al instante supo que ahí no estaba su padre.
Luego de esa escena le siguieron  más viajes y más apretones, nadie parecía notarlo.
--- Porque todos actúan tan extraños—le pregunto a Esteban cuando por fin lo habían dejado solo.
--- Tu padre se fue y ellos tratan de entenderlo
Estaban en el jardín de un lugar lleno de flores y velas, Martín sentía mucha tristeza en ese lugar.
--- ¿Y a donde se fue papa?
--- A un lugar muy lindo
--- ¿Puedo ir con el?
--- Vas a ir, a su debido tiempo
--- Y ¿porque todos están tan tristes?
--- Porque ellos no saben a donde se fue.
--- ¿Y porque no les dices?
--- Porque no escuchan
Martín se quedo pensando mientras que con sus pequeñas manos daba vueltas la punta de su corbata. La presencia de Esteban lo tranquilizaba. Con el no se sentía solo.
--- ¿Cuando va a regresar?
--- El ahora siempre va a estar junto a ti, aunque no lo veas.
--- ¿Siempre? ¿Ya no va a tener que trabajar?
Esteban sonrío.
--- Ya no.
--- ¿Y como no lo voy a ver mas? --- pregunto martín frunciendo las cejas.
--- Ya no, pero el va a estar contigo.
--- ¿Y como voy a saber que el esta conmigo? Si no lo voy a ver.
--- Lo vas a sentir.
--- ¿Y como?
--- ¿Sentís el viento?
--- Si
--- ¿Y lo ves?
Martín se lo quedo mirando; era tan simple que no entendía porque los adultos no lo podían comprender. Si tan solo dejaran de ignorar a Esteban…
--- ¿O sea que cuando sienta el viento va a ser mi papa?
--- Seguramente, lo vas a sentir aquí--- dijo Esteban tocándose el pecho --- solo tienes que aprender a sentir con el alma.
--- ¿Y yo puedo hacer eso?
--- Todos pueden hacer eso.
Su madre había salido de aquel lugar triste y caminaba hacia el.
--- ¿Por que ese lugar es tan triste?
--- Porque las personas de ahí están tristes.
Por unos instantes quedaron en silencio, solo se escuchaba las pisadas de la madre sobre el césped.
--- ¿Vas a estar siempre a mi lado Esteban?
--- Toda la vida.


martes, 6 de agosto de 2013

Ausencia

Te vas y yo me quedo. Te vas ¿lejos? ¿cerca? No lo se, simplemente dejas de estar a mi lado; ya no te toco, no te ven, nadie quiere hablar de ti, pronunciarte duele.
Te fuiste, te llevaron, te taparon, te arrancaron de mí, me quitaron el aire ¿acaso respiro? 
Me hablan pero ya ni siquiera veo, ya no estas, no hay nada para ver.
Te vas pero es mentira ¡ja! Como si eso fuera posible… pero me doles, me lastimas, me desgarra tu presencia que no esta, ¿me ves? 
Las paredes te se dilatan ante ti… tus ojos me miran por momentos pero son como mariposas que aleteando se van…
¡andate por favor! Pero volve antes que anochezca…
¿me hablas?  ¿Seguís por aquí?
Anoche hable de ti y mi voz me sonó extraña, el agua ya no me toca ¿sabes? ¡por dios cuanto te extraño!
A veces aparece alguien pero no quiero ayuda, te suelo ver por el cuarto pero siempre te vas y yo te lloro en todos los rincones y lugares de la casa. 
Ya no existe el afuera, el cielo exploto antes mis ojos, tu sigues aquí…
Quieren que te deje, que te abandone, pero no puedo; aunque seas tu la que partes, no me quiero ir.
Te veo de lejos, ¿tu también lloras? ¡Abrázame por favor!; solo mírame una vez mas, te lo suplico... ¡ya callence todo!
La comida me es ajena, siento que no siento nada más que a ti que brotas desde el fondo de mí ser y me desgarras en un alarido de dolor ¿Por qué doles tanto? ¿Por qué los días me son atemporales? Se mueven sin horas ni minutos, son solo un conjunto de escenas fuera de mí.
A veces te veo dormir a mi lado y te abrazo, tiritas entre mis brazos, ya no te brindo el calor de siempre, te fuiste y por más que te arropo con frazadas tu ausencia lo enfría todo.
Perdóname, el amor me hace egoísta, te quiero para mi, completa, única, sin maquillaje ni casco, libre pero mía, plena y brillante, mi luz brillante…
Vete si quieres, aunque me destroces y te lleves parte de mi alma; aléjate, pero se feliz….
Espérame, donde sea que vallas tu espérame, yo no creo soportar mucho mas, tu luz me ilumina, siempre lo hace y lo hará.
Aunque no sienta mi corazón se que late con el tuyo… te amo ¿sabes? Nunca lo olvides.
Vuela, vuela conmigo, llévame por las noches para que nos fundamos y ya no nos busquemos, riamosno de todos y de todo.
Te vas, te dejo ir, porque nuestras almas son libres y tú lo sabes bien, porque vallas a donde vallas yo te encontrare.

viernes, 2 de agosto de 2013

Blanco resplandor

El olor a tierra mojada le llenaba los pulmones y el barro le llegaba a la mitad de las botas.
Llevaba caminando poco mas de media hora y la bolsa de arpillera ya se le tornaba incomoda; mil veces se planteo la posibilidad de dejarla en aquel sitio, ya a esas alturas seria difícil encontrarla, o por lo menos tardarían en hacerlo. Pero no era lo que había planeado, no era el resultado de tantas horas de análisis.
No, nada de eso; la bolsa y su contenido tenia que llegar a su destino; y, de ese modo darle finalmente tranquilidad y paz.
Noto que su respiración era más agitada y pesada, la oscuridad ya lo envolvía cada vez más y más. Sin embargo no estaba perdido, conocía a la perfección aquel páramo, cada roca, cada esquelético árbol; sabia muy bien donde tenia que doblar y por que lugares no ir. Estaba solo, eso era seguro.
Llego a lo que parecía una pendiente muy abrupta, no más de tres metros, pero para sus ojos en aquella noche parecieron un abismo negro, profundo y eterno. Allí se encontraba la solución.
Aquel sitio oscuro y cerrado era capaz de absorber todo, de cubrir todo en el olvido, cicatrizar cualquier laceración. Aquel lugar lo salvaría.
Coloco la bolsa delante de sus piernas y por unos minutos quedo inmóvil recuperando el aire. Respiro hondo y levanto la bolsa con ambas manos; luego con un leve impulso la dejo caer en el vacío.
Fueron unos segundos donde el tiempo se detuvo; la sensación de victoria la envolvió, relajo todo su rostro formando unas facciones que al mismo lo hubiesen asustado.
Todo había terminado.
Aquel alivio le erizo los pelos y un escalofrío recorrió su cuerpo.
Había ganado; nadie lo detuvo.
Aquella sensación de victoria se deformo en soberbia, era superior; su trabajo iba a quedar en la total impunidad. Estaba punto de reírse cuando algo ocurrió.
La realidad se le presento con toda un realidad, fría y cruda.
Había sido un instante, segundos que fueron suficientes para que el lo viera. Vio la muerte de forma brillante, sangre que parecía plata. Aquel rostro sin vida que le había suplicado clemencia se iluminaba para mostrarle su obra.
Aquella luz blanca lo derrumbo.
Sus manos temblaban mientras sus retinas aun conservaban la figura blanca y muerta.
El peso fue demasiado y lo tumbo; el llanto fue repentino y lo ahogo. Su cuerpo se sacudía sin control, una carga muy pesada le contorsionaba el estomago provocándole arcadas.
Unas hora después aquella luz volvió a iluminar todo, pero el con su cuerpo aun en la tierra estaba demasiado lejos para verlo.

                                                                         

miércoles, 31 de julio de 2013

La niña y la bestia. Capitulo II

Capitulo II

Todo se calmo para la familia de la niña, las murmuraciones se calmaron y las miradas de reprobaciones  desparecieron; pero todos sabían que era solo de apariencia; el inconsciente de la aldea odiaba aquel monstruo horrible, por mas salvador de niñas que pueda ser; era feo, era un bestia y no podía vivir con ellos. En silencio todos esperaban algo que les diera motivo para sacársela de encima, desterrarla de la aldea.
El motivo llego seis meses después.
Ocurrió en la época de Pentecostés. Los padres de la niña tenían parientes cercanos en un poblado a pocos kilómetros de su aldea y le encomendaron a la niña que llevara unas provisiones hasta allí.
Por la mañana temprano la niña partió con una canasta llena de chacinados, mermeladas, verduras y pan. El viaje no era muy largo y antes del mediodía ya estaría en destino.
A media mañana la niña y la bestia estaban cruzando un campo, no se veía a nadie cerca. Ella siempre aprovechaba esas circunstancia de soledad para hablarle y contarle todo, la bestia le respondía con gruñidos y ronquidos sordos y graves.
La niña estaba así hablándole cuado la bestia comenzó a emitir sonidos raros, como si luchara con alguien o algo; voltio y la vio luchar con una red de cuerda gruesa, la bestia se contorsionaba y chillaba, mientras mas se movía mas se enredaba con la red, sus cuernos, sus patas y su cola parecían ser atrapados mas y mas por aquellas cuerdas atadas.
La niña desesperada dio unos pasos pero se detuvo en seco, de la nada habían arrecido tres chicos. Ella los conocía bien eran hijos de cazadores, su padre le compraba siembre algún que otro animal a los de ellos. Y por un instante no paso nada, solo la confusión de sus miradas y los gemidos de la bestia luchando por zafarse.
El más grande se acerco a ella y de un empujón la tiro a la tierra seca y sin sembrar.
“Ey niña fenómeno, ¿que se siente estar sin tu horrible mascota?”
Fue el comienzo.
Los chicos comenzaron a insultarla y a reírse de ella; el mas chico tomo una caña que se encontraba tirada y comenzaron a golpearla por turnos. La niña lloraba y chillaba con cada golpe.
“¡vamos a ser los héroes de la aldea cuando lleguemos con la cabeza de tu horrible bestia!”
Los insultos y golpes continuaron hasta que la niña tomando todo su coraje se puso de pie en un intento huir, no había logrados dar tres pasos cuando un empujón la  tiro nuevamente al piso lastimándole el brazo y rasgándole un bretel del vestido.
La sangre de la niña parecía más roja de lo normal en la piel blanca, su pecho parecía  brillar a la luz del mediodía y una sonrisa burlona se formo en el rostro del chico más grande.
“vamos a arrancarle el resto del vestido, así queda uniforme”
Los otros dos festejaron la ocurrencia con risas. Y comenzaron a forcejear con ella.
La niña gritaba desesperada, tenia el pelo enmarañado y mechones ensangrentados se le pegaban a la mejilla, los chicos reían y tiraban del vestido que se iba rasgando cada vez mas. Hasta que un sonido los paro en seco y les heló la sangre.
La bestia ya no gruñía, sino que daba alaridos y aullaba; provocaba sonidos que ninguno de ellos había escuchado jamás, vibraciones que los hacia estremecerse y les encogía el estomago.
Quisieron huir pero eran incapaces de moverse.
De pronto se dieron cuenta del horror de la situación, uno de ellos comenzó a llorar, se miraban con miedo, pero lo que sentían era mucho mas profundo, era pavor, era algo que les cubría el alma, peor que la soledad, la oscuridad o cualquier otro terror que los pudiera paralizar; estaban frente a una criatura desesperada, cuyos ojos se habían convertido en pequeñas volitas rojas, cuya boca expelía espuma gris y grumosa. Un ser que deseaba destrozarlos, peor que cualquier otro animal.
Los chicos se miraron como pequeños niños desprotegidos y asustados. La niña lloraba en posición fetal, semidesnuda y con el cuerpo todo magullado y cortado.
Fue cuando la bestia se libero.

No fue sino seis horas después cuando encontraron a la niña, seguía en la misma posición y aun tenia el rostro húmedo. La rodeaba un círculo de carne semimasticada, sangre, retazos de ropa y pedazos de huesos sin forma definida.
No lograron identificar a los tres chicos hasta que la niña hablo y contó lo ocurrido al día siguiente.
La aldea entera entro en conmoción y en luto por varios días, nadie salía de su asombro y del horror de lo que había sucedido.
Se organizaron búsquedas de la bestia, pero fue en vano, había simplemente desaparecido.
Las murmuración y los “yo sabia que algún día…” llenaron los rincones de la aldea. No hubo ningún otro tema de que hablar que “la masacre de los tres pobres niños”
Finalmente y cuando la familia de la niña no podía aguantar mas aquella situación, la bestia apareció.
Fue sacrificada sin luchar ni gruñir. Un cazador que volvía la vio acurrucada debajo de la ventana de la niña. Al percibirlo la bestia había levantado la cabeza con una tranquilidad triste y pesada; no había hecho mas que mirarl, contemplarlo con aquellos ojos inhumanos carentes de sentimientos, el cazador sintió que la sangre se le helaba y que un pesar amargo le oprimía el pecho, en ningún momento percibió miedo ni que la bestia lo amenazaba.
Un simple disparo de escopeta fue necesario para acabar con su vida. Un disparo que retumbo por toda la aldea y que dolió en el alma de la niña que aun lloraba en su cuarto.



La niña y la bestia. Capitulo I

Capitulo I

Había una vez una niña que tenia una bestia.
La niña era considerada la más linda de la aldea, con sus doce años era la más querida y mimada por todos. Buena alumna, buena hija, siempre educada con las personas grandes y sobre todo siempre sonriendo, lo que embellecía mucho mas su tierno rostro.
Poseía una cabellera rubia que a la luz del sol parecía brillar como oro, y enmarcaba un rostro inocente de tez blanca como la nieve y ojos de un azul oscuro único en el lugar.
La niña cantaba, la niña jugaba, la niña era querida por todos; pero había algo que hacia que la gente murmure, algo que no era bien visto, algo que hacia que la gente al cruzarla se corriese. La niña tenía una bestia.
Existían cientos de historias que contaban el origen de aquella bestia, algunos juraban que se trataba de un pobre animal deforme, otros juraban que el un demonio que en cualquier momento haría quemar a todos y otro simplemente aseguraban que se trataba de algún pacto satánico de las brujas del sur.
Como sea la bestia estaba y a donde iba la niña la bestia la seguía detrás. Y cada vez que alguien le preguntaba a la niña de donde había salido, esta solo decía “es MIA” como toda respuesta, ni sus padres sabían de donde había salido y se limitaban a tratar de asimilarla imagen de aquel extraño ser en su casa.
Al principio nadie pensaba que iba a terminar siendo lo que se convirtió; cuando la niña apareció con la bestia se trataba solo de una masa de piel verrugosa que lloraba y gemía; “es mía, es mía” era toda respuesta. La niña la había alimentado con leche y posteriormente comenzó a darle carne. Los padres poco a poco fueron viendo en lo que la nueva “mascota” de su hija se iba convirtiendo, en poco mas de dos meses era un cuadrúpedo de piel grisácea  verrugosa; su cabeza asemejaba a la de un toro pero sus ojos no eran de ninguna especie de animal, blanco con pupilas negras, poseía una boca ancha con grandes y afilados colmillos que siempre asomaban, sus extremidades delanteras contaban con unas negras y largas, las posteriores eran simples pesuñas de caballo. Su cuerpo en general era muy fibroso y finalizaba en una cola largar y gorda; sobre sus puntiagudas orejas se erguían dos grandes cuernos grises donde la niña siempre ataba algún moño u alguna flor haciendo juego con lo que tenga ella.
A pesar del tamaño que tenía la niña lo alzaba y lo solía trasladar sin ningún esfuerzo.
La bestia no gruñía, no gritaba, no emitía ningún sonido, solo al caminar su respiración sonaba gruesa y gutural lo que la hacia mas tétrica. Sin embargo eso no era ningún motivo para que la niña no le hablase, los padres escuchaban que ella le hablaba durante horas enteras si entender si eso era bueno o malo.
A pesar de los comentarios y malos augurios que todos pronosticaban producto de aquella bestia infernal, nadie podía alegar anda en contra de ella; la niña era feliz a su lado y por lo que se veía la bestia también aunque su rostro no reflejase nada en absoluto.
La familia comenzó a notar con desagrado el rechazo que toda la aldea comenzó a hacerle, hasta una mañana  de abril.
La niña estaba en el bosque cercano a la aldea con las únicas dos amigas que no le tenían miedo a la bestia. A pesar de las protestas de las familias de ellas, siempre lograban escaparse e ir al bosque a buscar flores y alguna fruta si la época lo permitía; esa mañana se habían adentrado más de lo normal. Las tres niñas juntaban tranquilamente flores en un claro mientras que la bestia las seguía a pocos metros.
Cuando la primera niña grito el sonido hizo volar los pájaros del lugar, el gran oso de pelaje marrón oscuro se encontraba a poco menos de tres metros de ellas. De pronto el animal grito y finos hilos de saliva brotaron de sus fauces, las niñas estaba aterradas y el miedo las dominaba. Habían soltado las canastas derramando las flores por el suelo del bosque.
Cuando la bestia apareció detrás de las niñas el oso de puso de pie y comenzó a dar zarpazos en el aire, las niñas gritaron llevándose las manos a la boca. El oso superaba los dos metros y medio de altura y gritaba más fuerte que antes.
La bestia avanzo y a un metro del animal salto, las niñas se habían quedado sin aliento paralizadas viendo la escena. Los cuernos de la bestia atravesaron el pecho del oso mientras que este intentaba desgarrar con sus uñas la piel de aquella sin ningún éxito. Un gran quejido grave resonó en el bosque.
Todo ocurrió en menos de un minuto; la cabeza de la bestia se movió fuertemente hacia la derecha desgarrando de costado al oso y haciéndola caer sobre sus patas traseras. El oso se tambaleo entre aullidos tanto tumbos hasta finalmente caer hacia atrás en un charco de sangre. La bestia no tardo en echarse sobre el y utilizar sus mandíbulas.
Actúo con furia, con una energía nunca vista por las niñas, al poco rato el oso no era mas que un amasijo de pelos carne y sangre si ninguna forma definida.
La niña dio un grito, una orden y la bestia paro. “¡vamos, ya esta!”
El silencio fue absoluto mientras regresaban.
Volvieron caminando en silencio la bestia estaba bañada en la sangre del oso.
A pesar del impacto de la imagen, las amigas de la niña contaron lo ocurrido a sus padres quienes no podían creer que un oso de ese tamaño sea derribado tan fácilmente.
La historia corrió rápidamente por la aldea, el mito creció y se convirtió en realidad cuando un cazador trajo los restos del oso, un manojo de piel ensangrentada y sin forma.


martes, 30 de julio de 2013

Germinacion

Una semilla.
Dos semillas.
Caigo en el suelo, de pie ya no es divertido supongo, pues mis pies deciden aflojarse y las piernas doblarse. Walter comienza a reírse.
Caigo y la parte izquierda de mi cara queda contra el suelo, pestañear se pone pesado y hace que las cosas cambien de un momento al otro… hasta respirar se pone raro…
El sembrador se sienta en un sillón verde… MI sillón verde…
Mi cuerpo se torna raro… Casi lo siento temblar… no… no tiembla, vibra… como si me hundirá sin penetrar el suelo, se que todo pasara de todos modos…
Walter prende un cigarrillo, mi chica esta con el… en mi sillón verde…¿Acaso no tienen otro lugar donde sentarse?
No hay duda, mi cuerpo quiere unirse al suelo, son como grietas en mi cuerpo… no duele, es placentero…. Se besan… las grietas se abren, mis piernas, brazos todo comienza a agrietarse y abrirse… pequeños orificios vacíos, pues no siento que nada allá… el sembrador la sigue besando...
Algo nuevo, siento cosas que brotan de las grietas; si, son pequeñas hebras blancas… no las veo, pero se que son así… respiro por la nariz pero con la boca abierta… tengo la vista fija en sus manos que lo recorren todo pero veo otras cosas… ¿por que siguen en mi sillón?
Son raíces, siento que brotan y penetran la tierra.
Humedad.
Primavera.
Es excitante sentir mis raíces entre la tierra, Walter le levanta el vestido… ella es tan hermosa… por dios que bien se siente esto…
Las raíces dejan de hundirse y por un momento no pasa nada, no respito, no late nada, mi mirada se nubla… ella se arrodilla frente a el…
Intento moverme pero siento un dolor enorme en la espalda, algo se mueve en ella, algo crece algo brota… se eleva… es éxtasis puro, lo veo en los ojos del sembrador que de vez en cuando me mira y sonríe tomando la nuca de ella… pero lo que sea que este creciendo en mi espalda es grande. Me parte en dos.
Se eleva.
“Picture yourself in a boat…”
Eso es nuevo…
Es un árbol… ¿como no lo supe antes?
Ella se sube y unas manos la sujetan de la cintura.
“a girl with kaleidoscope eyes”
El árbol se balancea, ¿de que color son las hojas?
Ese tema me gusta…
Respiro por el árbol, lo siento, mi pecho casi ni se mueve, ellos no notan nada…
¿Acaso no se dan cuenta que están sobre mi sillón verde?
Soy un árbol… la cáscara que era mi cuerpo se marchita… yo subo por el tronco y entro en cada hoja sin color… los veo desde arriba… son asquerosos… desnudos sobre mi sillón verde…
Es una sensación hermosa, mejor de lo que Walter se podría sentir ahora… acaso esa chica es mi… verde…
“Lucy in the sky…”
Algo esta saliendo de mi boca… ¿mi boca? Eso suena tan lejos..tan ajeno a mi.. ¿Acaso no soy un árbol?
Soy… ¿fui?.. Tengo que separarlos, ya no me gusta lo que hacen ¿acaso alguna vez me gusto?  No se. Pero desde arriba es todo tan lindo… tan placentero… ¿Qué me importa lo que hagan ellos?
Veo mi cáscara… pobrecita… ¿y el sembrador?
Estoy rozando el techo y ellos siguen sin verme… las hojas comienzan a caerse…
Otoño.
Pero me siento tan bien… la cáscara esta fría, lo se. No la quiero… así se siente mejor…
Las ramas se caen pero yo sigo erguido ¿podré seguir así? Si…
Si.
Me quedo… siento presión en lo que alguna vez fue mi pecho…mucha presión…
El éxtasis lo cubre todo.
Ellos se calman pero ya es tarde…yo ya me fui…
“Lucy in the sky with diamonds…”
El árbol se derrumba; dejo de ver… calor… ¿que cancion era?
Verano.


Sobre la vida

Palabras de amor, palabras de cariño de un alma a otra, palabras que del corazón nacen pero que el alma inspira; hermosas palabras que hacen sonreír y sonrojar a la mas bella y picara de las mujeres.
Palabras sueltas que encadenadas forman una sola frase que huele a primavera, primer beso, flor primera que en septiembre se dilata ante el calor del sol; susurro que deja caer tu boca pero que se atesora en mi pecho.
Frases que no se recitan a viva voz; sino en la mas carnosa intimidad, cuando los ojos se cierran y la piel se expande; donde el aire es uno para dos y se lucha para que el otro gane.
Frases que marcan un momento a fuego, creando humo de colores.
Exquisitas enebraciones de letras que se transmiten sin hablar, sin cuerdas vocales, sin aire, en un alarido; cuando las uñas se hunden, dulces dientes que pellizcan; canto de ilusiones y victorias; secretos que mueren debajo de un árbol adolescente, aromas que lloran, nostalgia con sabor a menta y cuero. Amor patológico.
Palabras que profano al escribirlas, porque no nacen para ser inmoladas en papel, sino para ser sentidas, dolidas, reídas…
Frases que solo los enamorados conocen y que ellos solamente entienden; ¡pobre aquel que nunca las vivió!, ¡hay de aquel vientre que nunca fue victimas de ellas!
Letras encarnadas cual mimo al espíritu; vida, amor, alegría; miradas cómplices, promesas que como lagrimas caen al mar; dedos ajenos entrelazados.
Lluvia que propone calor, intimidad a oscuras; amor verdadero descubierto; frases de amor mudas.
Parpadeos que derriten, besos, muchos besos, besos sin reloj, sin estudio, sin conciencia, sin aire, besos de amor, de furia, besos sin boca…

Amores, amores eternos, amores que no empiezan sino que continúan…